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Los cambios del mundo

Las razas evolucionaron de acuerdo con sus propios deseos y Ayvenas estaba satisfecho de ver que todo se desarrollaba con calma y estabilidad. Un día, cuando escribía, Ayvenas se preguntó: “¿Qué pasaría si faltase el equilibrio? ¿Qué tipo de mundo sería?”

Ese pensamiento se filtró en el libro inconscientemente y empezó a cambiar el mundo en secreto.

Transformación y esperanza

El subconsciente de Ayvenas empezó a cambiar los pueblos del mundo. Sus mensajeros les transmitieron conocimientos y habilidades, pero fueron surgiendo diferencias entre ellos. Les enseñaron a vivir de la virtud de su propia fortaleza, así que la mayor parte se dedicó a la agricultura o a la caza; sin embargo, algunos empezaron a robar y asaltar. A pesar de esto, los mensajeros les enseñaron a unirse frente al peligro. Muchos pueblos vivían en paz, pero otros empezaron a luchar entre sí.

Finalmente, incluso los enviados de Ayvenas empezaron a desarrollar sus características y su consciencia, al igual que los elementos. Los que habían sido guardianes del equilibrio empezaron a mezclarse con diferentes criaturas creando innumerables seres mágicos, entre los cuales los dragones eran los más poderosos.

Las acciones de esas poderosas criaturas sentaron las bases de muchas historias que más tarde se convirtieron en mitos. Por ese motivo, esta época recibe el nombre de Era de los mitos.

El mito de los oráculos

Ayvenas, desconcertado al ver que Taborea empezaba a escapar a su control, decidió romper los capítulos del futuro y dispersar los fragmentos por todo el mundo para dejar el poder en manos de la gente y que esta diese forma al porvenir de Taborea.

Sus enviados, que no conocían el plan, sintieron una gran desesperación e intentaron restaurar las páginas. Entonces comprendieron los deseos divinos y, finalmente, los cumplieron. A petición de Ayvenas, los enviados desaparecieron del mundo poniendo fin a la Era de los mitos.

Con el paso de los siglos, la destrucción del mundo por parte de Ayvenas se convirtió en leyenda y los humanos de épocas posteriores llamaban oráculos a los fragmentos dispersos de Taborea. Algunos dicen que quien se haga con los oráculos podrá definir el futuro.