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Parche 3.0.4 - El Misterio del Templo

  • 09-17-2010

    “Yo digo a ti de nuevo, y pongo la mano en el fuego por ello: ¡El único y verdadero Dios de nuestras tierras es Ayvenas!” proclamó enfurecido el orondo sacerdote, quien, para subrayar sus palabras, clavó con vehemencia la punta de metal del bastón sagrado en el suelo tapizado con todo tipo de hierbas, plantas trepadoras y musgos.

    “Estimado Hermano Nobaltus, yo agradecería de todo corazón que no perturbaras la paz de este Templo con tus impetuosas maneras. Podrías destruir su valiosa arquitectura, la cual constituye nuestro punto de referencia al pasado de estas tierras protegidas por los Angren.” Y dicho esto, el anciano de pelo cano con apariencia extraña dio algunas pinceladas sobre la superficie de las placas de piedra cercanas, cubiertas de Runas e inscripciones.

    El cabecilla del grupo, un caballero de la Gloria Siniestra con pulida armadura y equipado con maza y escudo, se giró por última vez en su vida para apaciguar una riña entre los pendencieros de siempre justo en ese fatídico momento en el que tres resplandecientes dagas le atravesaban la garganta cual afiladas garras.

    “Agnar tak’ash nay sa eriye!”

    Se oyó gruñir por todas partes a los jóvenes fanáticos mientras salían de sus escondites en las ruinas del templo para abalanzarse sobre la expedición.